sábado, 24 de febrero de 2018

Ya no soy Asperger.. Ahora soy una persona.

Yo no soy Asperger, creo creer algunas veces.

Empiezo a pensar que no soy Asperger, le decía a mi psicológa el otro día. Y es que es verdad. Por eso me gustaría retroceder en el pasado. ¿Os acordáis de mi primera entrada? Aquel 26 de julio de 2016... Aquella entrada en la que descubrí un mundo en el que me sentía integrada. Encajaba. Aparentemente, al menos. Durante un mes estuve como más autista y ahora es como si todo eso hubiese desaparecido. Ahora ya no me veo Asperger. Sí que me identifico con rasgos y el diagnóstico lo tengo porque cumplo con las caracterísiticas principales, pero yo no me siento Asperger. Yo me siento al 50%... Un nexo de unión entre dos mundos, como muy bien dice un amigo mío.

Y es que es verdad... Es muy raro, porque es como si pudiese entender las dos partes. Entiendo a las personas Asperger porque yo también vivo de esa forma, pero también entiendo a las personas neurotípicas porque convivo con ellas todos los días y he conseguido encontrar herramientas para poder entenderlas. Hable con quien hable, entiendo a todo el mundo y ahora yo no diría que me siento desencajada. Ahora diría que me siento yo. Soy yo en todos los sentidos y me alucina haber llegado a este punto. Me encanta haber conseguido desenmascararme y mostrarme al mundo tal cual soy. Cuando conozco a una persona por primera vez no estoy nerviosa. Me muestro tal cual soy. Es raro, pero cómodo al mismo tiempo. Y me gusta... Me gusta poder ser yo en todos los sentidos y no tener que invisibilizar nada.

Porque.. lo comentaba con mi psicóloga, y lo comentaba con mi padre (que también tiene Asperger)... "Es que he llegado a la conclusión de que el Asperger.. de que.. qué más da, ¿no? Que lo importante es conocerte a ti mismo, saber cuales son tus límites, tus puntos débiles, tus fuertes y ser tú mismo. Que te dé igual lo que piense el resto y que no te dé vergüenza mirar de repente a un punto fijamente. Porque en el fondo, todos somos diferentes y tu diferencia se basa en un síndrome. Pero no es nada malo. Simplemente ves las cosas de otra forma. Sigues siendo una persona, solo que algo peculiar. Y precisamente, por esas peculiaridades de Asperger es por lo que llamas la atención a la gente y por lo que determinadas personas quieren acercarse a ti y conocerte un poco más. ¿Qué más da, no? Eres una persona igualmente, solo que algo más diferente que el resto."

Pero es que lo sigo pensando. No es que sea o no sea Asperger. Es que he conseguido dejar la etiqueta a un lado y centrarme en la parte que realmente importa. Te han diagnosticado Asperger y para nada es lo mismo que si te dicen que tienes los ojos azules, pero no eres una persona extraña. Vives en la Tierra, te relacionas con tus iguales y haces las cosas como los demás. Solo que igual te tienes que esforzar un poco más que el resto, pero en el fondo, eres uno más. Te sabes manejar dentro de las normas sociales de hoy en día. O al menos, ese es mi caso. Tengo Asperger... ¿y qué? ¿Qué me ocurre por tenerlo? Me cuesta relacionarme un poco más que el resto, tengo hipersensibilidad, soy literal, digo lo que pienso... Pero.. ¿qué? Mola. Mola tener todo eso. ¿sí  o no? Mola que yo tenga Asperger. Porque gracias a eso la gente se fija en mí. Gracias a eso llamo la atención. Y no me arrepiento de nada. Y quiero ponerme en modo chula. (Entiéndase el punto cómico de este escrito.) Porque.. ¿qué ocurre por tener Asperger? No pasa absolutamente nada. Si necesitas aislarte porque te has agobiado durante el día, pues te aislas. Y si necesitas hacer cualquier otra cosa, pues lo haces. Pero no por eso vas a ser un extraterrestre.

Es más, te diré que... ¡olé tú! Olé por salir de la puerta de tu casa, salir a la calle y enfrentarte a un mundo que casi no entiendes y tener la valentía de afrontar todos tus retos con una sonrisa en la cara. Y esto os lo digo a todos los Asperger. Que no os sintáis mal o afligidos por tener Asperger. Porque la gente tiene que aceptaros tal cual sois. No podéis ser de otra forma. Y así ha de ser. Si fuesemos todos iguales sería un tremendo aburrimiento.

Así que sí... Fuera ya del tono cómico/rebelde de la cuestión, ultimamente me estoy sintiendo poco Asperger. Pero no porque niegue el diagnóstico, sino porque me he dado cuenta de que me he aceptado tal cual soy, me quiero tal cual soy, me enfrento al mundo tal cual soy, y muestro mi diferencia sin máscaras de ningún tipo. Quien quiera aceptarme tal cual soy, pues de maravilla, y quien no.. Él verá, pero puede que se pierda un mundo muy interesante. Porque todos (seas como seas) tenemos nuestro mundo interior y ganas de enseñar algo de nosotros al exterior. Porque, ante todo, se es persona. Y luego ya, Asperger, neurotípico o lo que sea.. Pero que tu condición no te aleje de la realidad.. Porque eso es lo que peor puede pasar, desde mi punto de vista. Que el diagnóstico haga que te veas como un ser más extraño todavía y que no pinta nada en este mundo. Porque no es así. Por muchos diagnósticos que te den en la vida, tienes que tener claro que la condición de persona no te la va a poder quitar nadie y es ahí donde te tienes que refugiar. Y que sí, que tendrás Asperger, pero también tienes una vida que tienes que vivir, como todo el mundo. Y puede que no vivas de la forma convencional, pero vivirás y te enfrentarás al mundo, que es lo que realmente cuenta.

(Por último, perdonad por la redacción. Es absolutamente una mierda.. Pero al menos se nota mi autenticidad... Mi mente está desordenada y ordenar mis ideas no ha sido fácil, y resumirlas, más complicado todavía..)

sábado, 20 de enero de 2018

Los nervios ante los exámenes. "Ahora o a saber cuándo."

Hoy voy a hablar de los nervios, de la ansiedad. Pasado mañana tengo mi primer examen universitario y estoy nerviosa. Estoy nerviosa porque quiero aprobarlo, porque sé que he estudiado mucho y que me he esforzado y que puedo sacarlo. Puedo aprobarlo. Lo sé. Pero muchas veces pienso en modo complicado y me despisto en lo más fácil y eso me hace que la nota me baje un montón. Y por eso estoy nerviosa, porque sé que puedo aprobarlo, si me lo propongo, pero tengo miedo de que mis despistes tontos entren en acción. Y no quiero que ocurra eso. Así que me concentraré y lo aprobaré como sea. Pero eso no quita que esté nerviosa. Estoy muy nerviosa. Por fuera igual no se nota, pero por dentro mi corazón va a mil por hora. Y sí, no son solo los nervios del examen, son los nervios de un montón de cosas.

Estoy nerviosa y tengo ganas de ir al baño, tengo ganas de llorar, tengo ganas de hacer un spring... Estoy nerviosa y no sé por qué un examen me puede poner tan nerviosa. Seguramente porque esta vez aprobarlo significa mucho para mí. Vuelvo a exigirme como lo hacía en la ESO. Vuelvo a exgirme académicamente. Vuelvo a querer triunfar. Pero esta vez es distinto. Antes triunfar era mi medicina para seguir adelante. Antes triunfar lo hacía porque lo necesitaba. Era una necesidad psicológica. Necesitaba sacar todo sobresalientes para evadirme del bullying y hacerme ver que yo valía mucho más que lo que los demás decían que yo era. Y es que yo para ellos no era nada. Pero para mí, ver que triunfaba académicamente me hacía seguir adelante. Y con eso me apañaba. Eso me salvaba del momento. Y ahora, de alguna forma, ese recuerdo vuelve a aparecer.

Hoy tengo las ideas desordenadas en la cabeza y al escribir se nota, pero intentaré que quede claro, a pesar de estar nerviosa. Digamos que antes me dolía vivir el momento porque no me gustaba. A los 13 años quise desaparecer y planeé suicidarme. Lo planeé mil veces pero nunca llegó el momento. Quería que la tierra me tragase, literalmente, pero nunca lo hacía. Quería desaparecer, pero nunca podía. Tenía que estar atada al día a día, a un daño constante. Tenía que aguantar... Sobrevivir. Los 4-5 años de bullying que tuve han sido suficientes para hacer de mi ciudad una ciudad a la que miro con unos ojos llenos, en el fondo, de venganza. Y sí.. estoy nerviosa y me gustaría vengarme. Estoy nerviosa y me gustaría no haber pasado por eso. Pero ha ocurrido y ahora me siento dentro de un charco sucio, lleno de pisadas de animales, lleno de mierda de caballo, lleno de barro, lleno de tierra mojada... Ahora mismo me encuentro en un charco marrón que se llama Zaragoza. Un charco pintado de oscuro por mi pasado. Un charco que yo miro con malos ojos por todo lo que ya he dejado atrás. Un charco del que, en todos los sentidos, desearía huir. Escapar, evadirme.. Por un tiempo. Porque salgo a la calle y solo veo suciedad. Miedo a encontrarme con esas personas que no me lo hicieron pasar bien. Y sí, me las he encontrado varias veces. Y me consume mucha energía.

Gracias al bullying soy una persona más fuerte. No me cabrees, porque te aseguro que mañana ya no me verás. Gracias al bullying tengo una personalidad muy potente, tengo genio y me sé defender. Gracias al bullying soy más madura de lo que la gente piensa o de lo que yo aparento y gracias a toda esa mierda que viví yo hoy soy una persona que tiene las ideas claras. Y ahí está mi idea: desplegar mis alas y comenzar un vuelo que me haga feliz, fuera de este charco marrón en el que me siento sumergida. Un charco que ya no me hace daño, pero un charco que me ensucia todos los días de barro, que me moja de tierra con olor a caballo, que me empaña las gafas y no me deja ver con claridad. Un charco que me deja en el cuerpo los ratros de mi pasado. Y es desagradable. No me gusta. No me siento a gusto. Y vale sí, prefiero mil veces la vida que me estoy formando ahora, que lo que antes tenía. Pero eso no quita que me sienta, de alguna forma, apenada. Y sí, siento pena porque Zaragoza no debería significar un charco sucio para mí. Debería significar algo más grande, porque aquí tengo mucha gente que me quiere. Sin embargo y desafortunadamente, la realidad es otra. Cada vez que salgo a la calle me siento sucia y eso me gasta mucha energía.

Así que en ello estoy.. Planeando cómo poder salir de este charco sucio y saltar al siguiente charco que está a 300 km de espacio. Y por eso estoy nerviosa, porque aprobar estos exámenes significará que cada vez estoy más cerca de mi objetivo, y eso, me haría ser la persona más feliz del mundo. Y no sé si será o no el momento de hacerlo, pero, desde mi punto de vista, es ahora o a saber cuándo. Y quiero intentarlo, porque no quiero seguir viviendo con mi ropa oliendo a mierda de caballo. Yo quiero nadar en un charco limpio que me permita recapacitar y ver Zaragoza desde otro punto de vista, desde otra perspectiva que probablemente será más madura, más adulta y más sabia. 

Así que sí... Tengo que luchar y fuerte y estos nervios no me pueden impedir aprobar los exámenes, porque lo necesito. Necesito aprobarlos y por eso estoy nerviosa, porque no quiero seguir aquí escondida, llena de barro, en mitad de un camino que siento que no me conduce a nada, que lo único que me hace es tener quebraderos de cabeza que me dan dolor de alma y me producen tensión y ganas, de vez en cuando, de vivir en otro lugar. Así que lucharé por ello, por conseguir lo que se está convirtiendo en todo un sueño y por tener la valentía de irme a otro lugar e independizarme, solo con el objetivo de estar bien mentalmente y tener una buena salud psicológica. Y no hay más.. Yo me siento así, es un hecho y nadie lo puede cambiar. Así que otra vez a exigirme y a triunfar y superarme.. Porque si lo consigo, seré la persona más feliz del mundo, y no quiero otra cosa más que dejar de consumirme tanta energía. 

Y que haré lo que sea, porque, independientemente de mi Asperger, necesito conseguirlo. Por mi bien. Porque así estaré mejor. Y que serían mejores otros caminos.. Pues no lo niego. Pero esta es mi vida. Y ahí esta la cosa: o lo hago ahora, o a saber cuándo.

lunes, 8 de enero de 2018

El futuro lejano y el pasado olvidado

Ayer regresé a casa de mis vacaciones navideñas pasadas en Alicante (España). Ayer no solo fue un día de retorno, sino que también fue un día de volver a empezar. Fue un día en el que volví de mis primeras vacaciones sola. Sola, porque yo me compré los billetes de bus, porque yo viajé sola, porque llegué a Alicante y, aunque me alojé en una casa de una amiga, me las apañé yo sola. Han sido las primeras vacaciones en las cuales no ha participado mi familia. En las cuales me he dado cuenta de que si me propongo algo puedo conseguirlo. Y sí, hubo momentos de agobio, la verdad. A la ida no, pero a la vuelta, el bus de Alicante a Valencia se retrasó media hora porque unos policías estaban registrando los autobuses. Además, la dársena que indicaban no era la de verdad, sino que el bus a Valencia era otro. Malinterpreté los datos y casi me subo en un autobús que no era. Pero ese viaje no fue problema. En el que realmente pasé un rato malo fue en el de Valencia a Zaragoza. En este caso sí que varias personas nos confundimos y, el autobús que creíamos que iba a Zaragoza no iba, sino que era el contiguo. Eran las 8 de la tarde y yo estaba muy cansada y la ansiedad estaba por las nubes. Yo pensaba, literalmente, que se me iba el bus. Pero al final todo bien. Al final te unes a gente que también va al mismo destino que tú y los sigues y los problemas se acaban solucionando. Pero el momento es un poco estresante. Aunque me gusta vivirlo. Viajar por tu cuenta.. La verdad es que es una experiencia chulísima. Y he de decir que.. Este viaje me ha servido para tener las ideas más claras todavía. A pesar de haber pasado momentos con un poco de estrés y tensión, he disfrutado del viaje al máximo, me he divertido, he estado 4 días en casa de una amiga a la cual no veía desde hace 5 meses y me ha servido para desconectar y retomar mis estudios con ganas y motivada. 

Ahora bien... También me he dado cuenta de la forma en la que vivo. Y con esto me refiero a que el tiempo tiene tres partes: pasado, presente y futuro. Yo, la mayor parte de mi vida, me la he pasado viviendo en el futuro. Visualizar un día que te apetece vivir mucho y desear que llegue. Te ansias, te pones nerviosa... Ves que ese día no llega, ves que el tiempo pasa muy despacio y te agobias. Mucho. Y ahora me está pasando eso: quiero que llegue la fecha de los exámenes ya, quiero que pasen todos estos días y acabar exámenes, aprobarlos y luego empezar a prepararme los de junio. Y eso me pone nerviosa, me ansia. Eso hace que el presente lo mire con otros ojos. Que mire el presente como si fuese un puente que tienes que cruzar para llegar a tu objetivo. Y mi vida se ha basado siempre en eso. Es como si tuviese que ir de nudo en nudo y cuando llegas a uno estás a salvo, disfrutas del presente y luego te vuelves a poner nerviosa hasta que llegas al siguiente nudo. Y así ha sido... Siempre. 

Pero todo esto está cambiando. Desde que acabé el Campo de Trabajo que hice el verano pasado he estado viviendo en el pasado. Levantarte todos los días pensando en aquellos días, pensando en lo bien que me lo pasé y deseando volver. Pero es imposible. El futuro llega, pero el pasado se va. El pasado no se puede vivir, sino recordar. Y por eso me pegaba todos los días recordando escenas. Fueron dos semanas que disfruté como una loca (ahí sí que viví el presente) en las cuales quería que se congelase el tiempo y permanecer en ese momento para siempre. Pero, es hora de reconocer que todo lo que empieza acaba. Un principio tiene un final. Y si piensas en el futuro seguramente pondrás fin a momentos que se te crucen por el camino que no pensabas que llegarían a suceder. Pero si piensas en el pasado seguramente no te des cuenta de que en tu vida están empezando cosas que realmente te llenan por dentro. Por eso... La mejor opción es vivir el presente.

Ir día a día, momento a momento, paso a paso... Sin embargo, no todo en esta vida tenía que ser fácil. Debía haber momentos de superación y es aquí uno cuando se supera a sí mismo. Centrarte en el momento de ahora, sin preocuparte por lo que pueda suceder luego y sin acordarte de lo que sucedió antes, sino viviendo lo que está sucediendo en el momento. Pero... Hay tantas cosas que pueden impedírtelo... Una persona que echas mucho de menos a la cual solo estás deseando ver, una búsqueda de trabajo fallida, unos exámenes que no sabes si aprobarás, un pasado doloroso, un futuro que deseas vivir pero que ves que queda mucho... Y un largo etcétera. Vivir el presente, por qué no decirlo, se consigue (al menos, desde mi punto de vista, uno de una persona con un 18% de batería) cuando tienes las ideas claras y llegas a la conclusión de que la vida que tienes que vivir es la tuya. Puedes querer a tu familia, puedes querer a mucha gente y desear estar con tu novio todos los días. Pero no puedes aferrarte a todo eso. Al menos, desde mi poca experiencia, aferrarte duele. Así que lo mejor es sentirte libre e ir viendo. Sin ataduras y por tu cuenta. Crearte tu vida, impidiendo que te la creen los demás. Disfrutando de cada momento. Si quieres salir a correr, hazlo. Si quieres trabajar un rato, hazlo. Si quieres leer, hazlo. Si quieres irte de discotecas, hazlo. Si quieres una cosa, hazla. Si te lo puedes permitir y quieres hacerlo, hazlo. ¿Quién o qué te lo impide? Es tu vida, es tu presente, es lo que tú estás formando y lo que vives tú. Así que... Si has de aferrarte a algo, que ese algo seas tú mismo, porque está claro que a ti te vas a ver todos los días y nunca te vas a perder. El resto puede formar parte de tu vida, y ser una parte bastante importante, de hecho... Pero nunca ha de ser tu vida. 
Vive a tu aire, ten novio, ten pareja, ten estudios, ten mascota, ten lo que quieras... Pero que lo que tengas sea porque tú has decidido tenerlo, no porque te lo hayan impuesto.

Así que, como dice un muy importante amigo al cual extraño muchísimo y al cual le tengo mucho aprecio: el futuro lejano y el pasado olvidado.

sábado, 9 de diciembre de 2017

¿Te gusto o no te gusto? Difícil pregunta..

He empezado a ver la serie Atypical... Y la verdad es que.. Me encanta. En todos los sentidos, es genial, porque refleja al 100% cómo me siento yo en este mundo de los líos amorosos. Me pregunto, muchas veces, si la gente se fijará en mí. No si se fijarán como una amiga, qué va. Amigos tengo y muy buenos. Me refiero si se fijarán como en esa persona tan especial que te llena por dentro y de la cual te acabas enamorando. Sé que soy joven y que me queda mucho por delante. Probablemente no conozca a mi otra mitad hasta los 25 o puede que ya la conozca, pero que no se deje ver hasta más adelante. Quién sabe. Pero lo que está claro es que mi diferencia ha hecho que los chicos no se fijen en mí. Eso es así y hay que aceptarlo. Cuando yo tenía 14 años podía ver como las chicas tenían cada una su royo con algún chico, y yo, sin embargo, me mantenía al margen. Y vale, a mí los chicos no me atraían, pero ellos tampoco se fijaban en mí. Y mi pregunta es... ¿por qué? ¿Por qué lo diferente se deja más de lado? Sinceramente, no lo entiendo. Y por mucho que haya avanzado personalmente en el mundo social, es algo que no creo que llegue a entender nunca. La diferencia enriquece al mundo. Es así. No se puede evitar. Existe y hay que quererla, te apetezca o no.

Pero... El mundo del amor es tan complicado... O sea, en serio. En las demás entradas os contaba cosas de cómo yo me sentía en el pasado, pero esta es una entrada de como me siento yo en el presente. Y me sigo sintiendo igual que antes en esto del amor. Porque, vale. Sé que soy heterosexual. Hasta ahí llego, al menos. Pero... ¿por qué es tan difícil el mundo del amor? En serio... Dime... ¿cómo consigues saber si a la otra persona también le gustas? ¿Se lo preguntas? Le dices, en plan, "mira, me gustas.. ¿yo te gusto a ti?" Yo creo que así no funciona el mundo neurotípico, ¿no? Y vale, a ver, para qué ocultarlo, me gusta una persona.Y yo diría que bastante. Y es real, no me lo invento. Pero... ¿cómo sé si le gusto o no le gusto? Porque la verdad es que molaría saberlo... Porque así, si no le gustas no le das más vueltas, lo tienes como amigo y ya te quitas un peso de encima. Pero si le gustas... ¿él que piensa de ti? O sea, no sé... Para que os hagáis una idea, estoy tan "no sé qué hacer", que he investigado por Internet como son las mentes masculinas en esto del amor, cómo actúan, qué hacen si una chica les gusta y demás. He investigado y leído un montón de artículos sobre el amor para comprender cómo va este mundo. Pero he llegado a la conclusión de que los artículos  no sirven. Por mucho que investigues, nada va a servir. Cada persona es un mundo y por mucho que haya una normal general que te guíe sobre por donde van los tiros... Cada persona externaliza su amor de una forma distinta. Cada chico es de una manera. Los hay tímidos, los hay extrovertidos, los hay indecisos... Así que no sé qué pensar. ¿Cómo sé que yo le gusto a él? Es complicado... Y no lo pregunto para que me repondáis, qué va. Eso me apetece descubrirlo yo sola. Lo pregunto para que sepáis lo complicado que es esto para nosotros. Porque sí, vale, para vosotros también lo será. Pero parece que lo sabéis llevar más o menos. Yo llevo dándole al tema vueltas desde hace como dos meses. Sobre si le gusto o no le gusto. Hay veces que pienso que sí y hay veces que pienso que no. Es un ir y venir que me tiene super confundida. Porque, puedo pensar que no le gusto y que sea lo contrario, que simplemente se trate de que él no sabe cómo actuar porque precisamente yo soy distinta y no sabe si decírmelo o no... O yo que sé. O igual no le gusto y ya está y tema solucinao. 

Así que... ¿por qué tiene que ser tan complicado esto del amor? Molaría tener un lector en la cabeza que te permitiese saber si la otra persona "está colada por ti" o no dependendiendo del color del lector o yo qué sé... Molaría ir por la vida sabiendo qué es lo que piensa cada uno de ti y así ir con menos incertidumbre. A veces me gustaría poder tener esa habilidad vuestra de "leer la mente del otro", porque... Hay veces, como hoy que lo deseas. Desearías saber lo que hay en su mente. Si le gusto o no le gusto. Y me da igual la respuesta jo. Yo solo quiero una respuesta, nada más. Si es que sí, yo soy la persona más feliz del mundo, y si es que no tendré que aceptarlo, aunque me pegue llorando como dos semanas seguidas. Pero bueno, en parte lo pienso y digo, casi mejor sienta la incertidumbre, porque... Así siempre tienes esperanzas y no te chafan tu ilusión. Igual solo es cuestión de ver cómo va el asunto y dejar que pase el tiempo. En fin... No deseo que me respondáis, porque no quiero saber "cómo se conquista el corazón del otro" o cosas de esas. Yo creo que eso no hace falta. Simplemente tienes que ser tú y ya está. Nada más. Y si le gustas, le gustarás tal como eres. Pero poder leer su mente... Dios, ojalá Papá Noel pudiese darme ese poder. Pero no... Papá Noel no es tan poderoso. Tendré que convivir con ello. Así que... Espero que os sirva. No quiero destriparos mi vida, solo quiero ponerme como modelo para que veáis cómo nos afectan estas cosas. Como me afectan, en todo caso. Pero seguro que ayuda. Es confusión detrás de confusión. Pero en fin... Habrá que aprender a vivir así. Qué remedio.

El amor... ¿qué complicado, no?


domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Lo envío o no lo envío?

¿Sabes? A pesar de tener todo esto del diagnóstico muy aceptado, muy asimilado y a pesar de vivir feliz, pues vivo con positivismo, disfrutando del momento y sin preocupaciones, a veces me sigo sintiendo como una persona desorientada, que no sabe cómo moverse, a dónde ir, qué hacer o qué decir. Y sí... Te digo, te hablo, me comunico contigo e incluso existe la reciprocidad. Y yo lo hago super a gusto, porque me apetece conocerte y me gusta socializar. Pero... ¿qué hay del síndrome en sí? Por mucho que mejore en cosas, por mucho que me esfuerce y por muy feliz que viva, tengo mis dificultades sociales que no me podrá quitar nadie. Y ojalá me pudiese salir todo mejor, pero hay veces que, sin querer, no puedo. El caos social sale a fuera y, aunque tú no lo sepas ver, yo por dentro me martilleo involuntariamente con frases del estilo "igual no debería haber dicho esto", "igual no debería haber hecho tal", "igual, igual, igual...". Pero nunca me las digo con una seguridad absoluta, porque yo no sé inferir y no sé cómo tal comentario le habrá sentado a la persona que tengo delante. Por eso, cuando veo que luego me tengo que enfrentar a pequeños abismos de un intento de evitar mi presencia reflexiono en mi cuarto, rebobino y pienso... ¿qué habré hecho mal que la otra persona de un día para otro se muestra más distante conmigo? Algunas veces soy yo la que ha actuado de una manera poco adecuada y la que se da cuenta del error, por lo que me disculpo y la relación mejora. Pero otras veces llego a la conclusión de que no soy yo, de que todo lo que he hecho o dicho no lo quiero cambiar porque es así como quería decirlo y/o hacerlo y entonces pienso que igual se debe a un bajón de ánimos de la otra persona y que no es por mí. En este caso tiendo a sentirme un poco perdida porque no sé si ella querrá que le mande un mensaje para ver qué tal está o querrá que la deje sola hasta que se le pase. 

Y cosas de este estilo me pasan muchas y muy a menudo. Por poner algún ejemplo... Yo echo mucho de menos a una persona y tengo unas ganas inconmensurables de mandarle un mensaje y hablar con ella... ¿Qué hago, le mando o no un mensaje? Supongamos que hace tiempo que no hablo con ella, entonces decido mandarle un mensaje y tal persona se me muestra muy amable, incluso alegre de haber recibido noticias mías. Yo puedo llegar a la conclusión de que igual dicha persona estaba liada con asuntos personales o similares y no ha tenido tiempo de casi nada. Entonces no me preocupo. Pero, supongamos que con esa persona hablo más o menos regularmente (esto es, cada dos días o así) y un día me levanto por la mañana con una sensación de nostalgia rara; deseo con todas mis fuerzas hablar con esa persona. Pero, claro, hemos hablado hace uno, dos días. No me apetece agobiarla. No soy de ese tipo de personas. Pero hay algo en mí que me dice: "háblale". Y es aquí cuando yo me quedo atascada y no sé qué hacer. ¿Qué hago? ¿Le mando un mensaje para saber qué tal está o espero un poco más de tiempo para darle su espacio? No me apetece agobiar a la persona, pero tampoco quiero estar yo mal por echarla de menos. Así que a veces decido mandar el mensaje porque no aguanto más y otras veces me contengo y hago un poco más de esfuerzo. Y a partir de ahí voy viendo cómo reacciona la otra persona. Si reacciona amable y bien, significa que no le disgusta hablar conmigo y si reacciona dejándome comentarios en visto durante bastante tiempo (porque a veces puede ser que simplemente no tenga tiempo para responder), pues yo dejo de hablarle por un tiempo porque eso quiere decir que quiere un espacio para él, o ella. Aunque eso sí, al final... Irremediablemente, voy a acabar mandándole un mensaje porque yo quiero hablar con esa persona. Y ha habido veces que me ha costado asumir que dicha persona no quería hablar conmigo y, con mucho pero logrado esfuerzo, he conseguido dejar de hablarle y no estar mal. (Ya me veis, ahora soy la persona más feliz del mundo por todo lo que estoy viviendo.)

Así que... Estos son los tipos de problemas a los que me enfrento diariamente y los cuales, aunque parezcan una tontería al principio, a mí me hacen dudar mucho. ¿Qué piensa la otra persona? ¿Cómo se siente? ¿La agobio? ¿Le mando o no le mando un mensaje? ¿Le pregunto qué tal está? ¿Dejo espacio por más tiempo? ¿Qué narices hago? Y, bueno, ahora estas cosas las llevo mejor, pero el sentirme a veces un poco desorientada siempre estará. Respecto al ejemplo del mensaje, ahora mandaría el mensaje si me apeteciese y si veo que la persona no reacciona con muchas ganas de mantener la conversación pues paro y me adapto a ella y sigo con mi vida. Y si reacciona bien y con ganas de tener una charradica, aunque sea virtual, pues disfruto de su presencia hasta que la conversación acaba, y entonces, vuelta a empezar. 

Así que imaginaros... Si un simple "envío un mensaje o no" me supone tantas dudas... ¿Cuántas dudas me supone el socializar en general? Si por cada acción que realizo llevo a cabo un análisis similar al anterior, porque lo único que quiero es actuar de una manera más o menos decente...mi cabeza se puede volver loca, literalmente. Así que... estos días, con ciertas personas con las que hablo, estoy aprendiendo que no hay que darle tantas vueltas a las cosas. Tú tienes que actuar como te salga. Decir lo que pienses directamente. Hacer lo que te salga, lo que tú sientas que hay que hacer. Y si eso extraña o confunde o da que pensar, pues bueno, es tu opinión y tu forma de ver las cosas, que puede agradar a unos, pero no a todo el mundo. Dejarte llevar, sobre la marcha... Hacer lo que veas y en función de como reaccione el resto (de, en definitiva, las consecuencias de la elección de decir o hacer una u otra cosa) tú ir actuando como sientas. Y si te equivocas, pues te equivocas. Te disculpas o no, en función de cómo lo sientas y de cuál sea tu opinión y luego ya se verá cómo van surgiendo las cosas... Y si se llega a una situación que no te agrada y que no se puede remediar porque la otra persona no pone de su parte... Pues habrá que aprender del error cometido y seguir adelante. Sin darle vueltas a las cosas, sin preocupaciones y dejándote llevar un poco por tu instinto, lo cual no quiere decir que desfigures la realidad y vivas en un mundo paralelo al real. Así que, lección aprendida. No hay que pensar tanto. A veces es mejor dejarte llevar y asumir que no todo el mundo va a pensar como tú, porque todos somos distintos. 

"Socializar... a veces... pinta muy peliagudo, pero con la práctica y a base de ensayo-error se pueden conseguir grandes avances. Y uno de ellos es este: sonreír, reír, disfrutar, y vivir sin preocupaciones, sin darle muchas vueltas a las cosas, por muchos problemas que creas tener."

jueves, 9 de noviembre de 2017

Ser feliz por, simplemente, poder sentir.

Aprender a ser tú mismo... no es tarea fácil. Tienes que dejar que tu instinto actúe y sobre todo obviar todas las posibles opiniones que la gente pueda tener de ti. Saber evadirte, de alguna forma, del exterior y pensar: "yo hago esto porque sigo un criterio propio". Las opiniones de los demás deben ser respetadas y aceptadas, pero jamás una forma de manipular tus pensamientos. Tú tienes tus opiniones y el resto tiene las suyas. Todo es aceptable, pero no todos somos iguales, así que cada uno opina de una forma distinta. La diferencia... nos enriquece. Precisamente porque es eso lo que nos permite ser libres y disfruta de la felicidad. Puede haber discusiones, malentendidos, disrupción, pero si nos tratamos desde el respeto... Esos debates se pueden articular de una forma constructiva y sacarles partido. Ver la parte positiva de que haya choques entre nosotros. De que queramos discutir para llegar a un acuerdo. Yo no opino de la misma manera en la que lo haces tú. Podemos estar de acuerdo en algunas cosas, pero nunca en su totalidad. Por ello, tenemos diferencias que nos hacen opinar a cerca de determinados temas de forma distinta. Así que sí... Tú, en algunas cosas, no opinas igual que yo. Pero eso es lo que le da vida al mundo. Eso es lo que hace que me mole relacionarme con la gente. Dejando de lado mis dificultades sociales... Descubrir las opiniones de los demás me enriquece personalmente. Ahora bien... No pretendas convencerme con tus ideales, porque yo tengo los míos. Podemos coincidir en cosas y, a lo mucho, podrás hacer que cambie de opinión porque he analizado tu punto de vista y he llegado a la conclusión de que igual no está tan mal tu opinión. Es más, de que igual prefiero opinar como tú y probar cosas nuevas. Pero eso no significa que me manipules. Ese cambio de opinión lo he realizado yo, otra vez, por mi criterio. Las opiniones sirven para dar diferentes puntos de vista y, en un extremo, aconsejar y reflexionar. Pero no sirven para manipular. Eso... no es posible, porque cada uno es como es. Yo no soy como tú, y por mucho que lo intentes, por muchas veces que yo me adapte a tus opiniones, yo no seré como tú. Porque no quiero. Porque yo estoy bien así. Yo te respeto y valoro tu forma de pensar, y, como digo, me puedo hasta llegar a enamorar de tu forma de ver las cosas (ya me ha ocurrido con alguna persona que he conocido), pero eso no me va a robar mi personalidad. Podré probar a vivir tu vida como lo haces tú, para comparar las dos formas y luego elegir la que me haga sentir mayor comodidad. 

Enamorarte de una forma de pensar no significa que tú vayas a pensar así. Enamorarte de una persona no significa que tu aspires a ser como ella. Enamorarte, simplemente... Es eso, enamorarte. ¿Quién es capaz de darle una definición? Cada uno lo siente de una forma, y cada forma es muy propia de cada uno... ¿Quién, entonces, puede dictar unas reglas y decir cómo hay que sentir, cómo hay que vivir la vida? ¿Quién te dice de quien has de enamorarte o a quien has de repudiar? Amigo mío, esa persona eres tú y no más que tú. Que te digan "no te enamores de él" no servirá de nada si tú eres absolutamente tú y tienes las ideas claras. Tú eres así, te has enamorado de él (o ella) y, aunque ese enamoramiento no sea correspondido, tus sentimientos no van a cambiar, a no ser de que de repente aparezca otra persona que consideres mejor que ella. Vivir, sentimentalmente hablando, debería consistir, entonces, de disfrutar de cada una de nuestras emociones. Vivirlas al máximo. Saborearlas. Disfrutar de cada detalle que nos aporta esa emoción. O, al menos, esta es mi opinión. Solo mía. La tuya será de otra forma. Coincidirá en parte y disgregará en otra, pero ambas serán totalmente aceptables. Así que... ¿por qué no encontrar el placer de la biodiversidad y de la diferencia psicológica humana? Tú serás tú, pero yo soy yo, y no aspiro a ser nadie más que yo misma. Que te guste o no eso es cosa tuya. Yo, en principio, voy a ser a mi manera y voy a dejar un poco de lado lo que la gente pueda pensar de mí. Disfrutar de mi mundo interior y centrarme en ser yo misma (sin olvidarme de que también existen otros) es en lo que empiezo a basar mi vida. Ser libre de sentir y enamorarme de aquella persona a la que tanto amo, a pesar de que en un futuro pueda no recibir el mismo tipo de amor de ella. Poder tener la libertad de decir "me he enamorado" y ser feliz simplemente por el hecho de poder sentir esa sensación aun sin ser recibido el mismo sentimiento. Disfrutar, simplemente, del hecho de sentir... Disfrutar de ti mismo, sin importar lo que pueda decir el resto. Esa es la clave de mi vida... Pero solo mía... La tuya tendrás que construírtela tú.

"Me he enamorado de ti. Y, aunque tú no sientas lo mismo, es lo que a mí me ocurre. Es algo que, por mucho que quiera, no va a cambiar. Tú siempre serás la persona que me transmitirá ese todo que a veces siento necesitar y yo disfrutaré de esa sensación al máximo, aunque no se cumpla con el paso del tiempo. Yo me he enamorado de ti y eso no lo va a cambiar nadie. Ni yo misma, porque no quiero no sentir eso."

sábado, 21 de octubre de 2017

Salir del armario TEA... Da miedo, pero merece la pena.

Hace mucho que no escribo una entrada, pero es que, estoy metida en tantos "proyectos" que el mundo informático lo he tenido que dejar un poco de lado... Pero la verdad es que no me olvido de este mundo ni muchísimo menos. No me olvido de vosotros, queridos lectores, ni del blog. Por eso hoy vengo con una entrada que seguro será de vuestro interés.

Si ahora me veis escribiendo tan cómodamente en mi nueva habitación (ya en la ciudad) es porque le he estado dando vueltas a un tema bastante importante, que está relacionado con el TEA, obviamente. Se trata del tema crucial titulado como "salir del armario". Eso, tanto en la vida neurotípica como en la Asperger, es deseado por mucha gente. ¿Qué significa salir del armario? ¿Cómo se consigue salir de él? ¿Es necesario salir al completo o hemos de dejar algo en la intimidad y no sacar todo de golpe?
He hablado con ciertas personas con síndrome de Asperger a cerca de este tema y me han contado explícitamente que les gustaría salir de ese armario TEA en el que están metidos, pero no saben cómo hacerlo. Y se martirizan por ello, y desde luego que no es bueno. Así que esta entrada va a consisitir en unos breves consejos que os voy a dar, ya que yo he conseguido salir del armario y estoy tan feliz y contenta. Son consejos que, obviamente, no se consiguen de hoy para mañana, pero que si se pone empeño, acabarán consiguiéndose. (Pero, ojo, son mis consejos, los que me han funcionado a mí y todos están sometidos bajo lo que yo considero como "salir del armario". Así que será bajo mi punto de vista todo el rato.) Así que, aquí van:

1. Conócete a ti mismo. Sabes que tienes Asperger y vale, eso te hace entender muchas cosas, pero.. ¿cómo eres personalmente? ¿cómo te relacionas con la gente? ¿cuáles son tus dificultades y cuáles tus facilidades? ¿en qué piensas que tienes que mejorar y en que puedes quedarte como estás? Valora tus cualidades positivas y preocúpate un poco menos por las negativas. No somos perfectos y eso hay que asumirlo.
2. Quiérete a ti mismo. Acepta cómo eres. No te martirices e intentes ser una persona que no eres. Compararte con el resto está bien, pero hasta cierto punto. Si te comparas demasiado solo conseguirás instalarte en la cabeza una radio que te diga "no estás consiguiendo ser como él", cuando en realidad tu objetivo no es ese, sino ser tú mismo. Porque, ¿prefieres ser él o tú mismo? Si prefieres ser él, te digo que va a ser imposible conseguirlo. Por eso, sé tú mismo. Actúa como pienses que hay que hacerlo y si te equivocas, reconoce que eres humano y eso es natural. Enfádate, frústrate, llora, si quieres, pero siempre acaba con una sonrisa en la cara. Ríete de ti mismo y aprende de todos tus fallos.
3. Intenta vivir el presente: deja el pasado de lado y no pienses tanto en el futuro. Salir del armario significa intentar pasar página y saltar a un sitio desconocido que puede dar miedo en un principio. Pero el éxito es cosa de valientes y tú... ¿lo eres, no? No pienses tanto en el pasado porque lo hecho hecho está y no existen máquinas del tiempo. Recuerda y quédate con lo bueno. Lo malo, consideralo como un modo de terapia o algo que mejorar o de lo que aprender. Pero no le des vueltas. Ya está hecho. No puedes hacer más. Has hecho lo que has podido y arrepentirte por ello solo servirá para que veas las cosas en negro y no queremos eso... ¿verdad? Y el futuro... deja que venga. No tengas prisa en conocer lo que pasará, porque va a llegar en algún momento. Como te digo (y como aprendí de un muy buen amigo) vive el presente y centrate en el ahora; el futuro ya se creará por si solo. Y, a una mala, si no te gusta vivir a lo loco e improvisando y prefieres programarte, prográmate las cosas, pero vive el día a día. No pretendas que llegue el viernes ya, porque por el camino pueden ocurrir cosas que quizás te encanten y en las que te gustaría quedarte más rato. Así que no fijes tanto todo. Programa y planifícate la semana, pero ten en cuenta que todo eso puede dar un giro si por el camino van apareciendo animales inesperados.
4. Valórate como persona y sobre todo, deja de pensar tanto en lo que los demás puedan pensar de ti. ¿tú eres capaz de aceptarte tal y como eres verdad? Pues entonces habrá más gente que lo haga. Vive a tu manera y quien quiera conocerte lo hará y quien no pues no se acercará. ¿Y tienes miedo de que nadie te acepte? Es que esa es la gracia del asunto... Ahí es donde hay que poner de tu parte y dar un paso para saltar al vacío, donde todo al principio será un poco desconocido. Pero te aseguro que en el mundo hay mucha gente y que, aunque no estés plagado de mucha gente, no estarás solo. Te lo aseguro.
5. Sal a la calle confiando en ti mismo. No eres el mejor en el tema de la socialización, pero te aseguro que puedes llegar a ser el mejor en autoconfianza. Sé, por experiencia, que la vas a cagar diariamente. Por eso, confía en ti.
6. Eres único, eres diferente y eso puede atraer a la gente. Apóyate en tus peculiaridades para poder ser un centro de atención momentáneo, y, quien sabe, temporal o crónico.
7. Sé feliz. Saca una sonrisa, y, qué te voy a decir, diviértete contigo mismo. Sal a la calle sin miedos y disfruta de cada momento. Quién sabe lo que podría pasar mañana.
8. Y, sobre todo, saca la parte positiva a todo. Está claro que ser demasiado optimista nos distorsiona la realidad, pero ver las cosas en positivo nos alegra más el día, ¿o no? Así que, valora lo que haces y despreocúpate un poco por tus errores. Eres humano, no perfecto, ¡acuérdate!
9. Vive sin preocupaciones. Esto es lo mejor. No le des vueltas a las cosas. Tenlas en cuenta, porque tampoco es cuestión de despreocuparte de lo importante, pero tampoco pienses mucho. Eso te hará tener dolor de cabeza y no te aportará cosas buenas.
10. Y, por último... ¡¡Descubre cosas nuevas y sal a hacer lo que te gusta!! Regálate momentos y en fin... Qué más te voy a decir... ¡Vive!

Así que tenlo claro... Sal a la calle seguro de ti mismo. Sé que no es fácil, pero a mí me ha funcionado y te aseguro que no soy nadie poderoso. Tú puedes conseguirlo igualmente. Sólo hay que ponerle ganas, empeño y seguridad. ¡¡Ánimo!! Sé que lo puedes conseguir. No eres uno menos.

Ya de paso... Os aviso que me quedan tan solo 5 días para preparar maletas y viajar a hacer mi querida conferencia que tanto ansío. Estoy convencida de que todo va a ir genial (sobre todo si es rodeada de gente tan genial) y no estoy más que contando los días para irme. ¡¡En cuanto vuelva os tendré informada de todo!! ¡¡Gracias!!